jueves, 12 de noviembre de 2009
Adiós
que el Otoño dejo escapar
recuerdo bellos momentos
que jamás podré olvidar.
Anduvimos de puntillas
entre la pena y la angustia
y eso deja secuelas
que nadie podrá quitar.
En el hogar del absurdo
nos quedamos bien varados
y por mucho que soñemos
nos marcó la eternidad.
Vivo por ver reflejos,
y sentir pequeñas cosas.
Vivo por ver de lejos
a las bellas mariposas
agitar alas al viento,
y modificar el momento,
aunque nada más importa.
Y se levantó de su silla, como si fuera una vez más. Y se puso su chaqueta, y colgó su dormitar en la percha de la puerta. Al salir, ni una palabra de más.
Ahora en la lejanía de quién nunca debió estar echo de menos las risas. Se que su caminar hará camino al andar.
Hasta siempre, hasta la vista, hasta que las cervezas frías posadas sobre viejo mármol vuelvan a contar mentiras al recordar el pasado. Si nunca llegará el encuentro, pues que te vaya bonito en el reino de los tuertos.
Embarazo en años, tela pal cuerpo.
martes, 3 de noviembre de 2009
Boina bajera
El campo se va aclarando, los viejos robles se van y nuevos tallos se harán paso en algunos meses. Pero no es eso lo que más importa, ni mucho menos, pero importa.
Boina bajera, garrota alma de castaño, viejo abrigo roído por el tiempo, botos oscuros, cuerda que sostiene la cordura a la altura de la cintura, ahí va el viejo pastor de penas, antaño recolector de belleza y hoy, hundido en el barro, clava su mirada en el horizonte y aún recuerda, allá por los años de las avispas, sus paseos por la vida.
El viento ya no le vuelve sereno, y eso me preocupa.
Oigo al mar susurrar
allá en la lejanía
viejas palabras mías.
Oigo al cielo aclamar
en su inmensa altura
ecos de mi locura.
Y en el viejo cigarral,
oteando la Imperial,
veré a las calles llorar
por las pisadas pérdidas,
aquellas que no volverán.
jueves, 22 de octubre de 2009
Fácil predicar
sobre el no mirar atrás,
vivir cada día único
por si falta el despertar.
Que fácil es escupir
sin nada tener que decir,
y como ese es mi camino,
hoy me dirijo hacia ti
que me jodiste, destino,
antes de verla partir.
Y va la bruma y le escucha decir al Sol:
Carpe diem dicen los vivos
pero si yo ya ando muerto,
que cojones puedo hacer
para vivir el momento.
Que fácil es predicar
sin tener que dar ejemplo,
que difícil ser sincero
y no herir en el intento.
En la cantina del pueblo
hay un viejo cuenta cuentos
que va diciendo de mi
que soy el ladrón de sueños.
Lo que el trovador no sabe
es que hace ya varios inviernos
que robaron en mi cara
a la voz de mis silencios.
Eterno divagar
por efímeros momentos
que en cada madrugada
calman algo el desconcierto,
de tener que emborrachar
y perder conocimiento
para poder aguantar
enterrado entre los cuerdos.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Habla de un hombre
colgada de un cuadro
que habla de un hombre
vestido de barro,
que nada en memorias
de tiempos pasados.
Voy a cantar una nana
aprendida entre rejas
que habla de un hombre
que nunca se queja,
que sueña con sueños
que huelen a tierra.
Quiero contar una historia
tallada en las piedras
que habla de un hombre
que vive de prenda
perdido en el fango
de envidias y ofensas.
Se que en la antigua posada,
marcadas en suelo,
están las pisadas
del viejo vaquero
que puso sus balas
en los agujeros.
Oigo narrar a los cuerdos
marchitas leyendas
que hablan de un hombre
que vive en la senda
de los corazones
perdidos en nieblas.
Y con aguja de sal
clavo en su mirada
todo lo que hizo mal
y canto a las hadas
del paso otoñal
que las hojas secas
vienen y se van.
Paseos vacíos,
palabras malditas,
pechos malheridos,
jinetes y guías,
reclamo la tierra
para por fin descansar.
Me pico en la vena,
me muerdo la lengua,
tropiezo en la arena,
me hundo en la mar,
os dejo tranquilos,
que os vaya bonito,
por vellos destinos
en verso soñados.
Solo recordaros
que haya donde andéis
detrás de vosotros
siempre yo estaré,
guardaros del miedo
eso es cosa mía,
robarle a la vida
mis sueños también.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Infinita soledad
Siempre la misma traición.
Y se pensaba el ausente
que el ahora escribiente,
por tonto que pareciera,
no podría descubrir
entre las letras malditas
la verdad que hay escondida
en los silencios buscados
por los eternos villanos.
En las eternas sonrisas
afiladas y postizas.
El parecer escuchar
si sólo se quiere hablar.
Centro del universo
queja y pena, más miedo.
Eterno Sol de la Pampa,
asco me da el pensar
por mi qué no hará Satán,
si el morador del cielo
me trata así del mal.
Y yo aquí sentando, esperando,
a que venga la vil agonía
a reírse en mis narices
y a contar historias mías,
cuando narradas están
las mil y una heridas
que lograron alcanzar
a mi corazón inerte
en el valle de los sueños,
allá donde las ilusiones
se hacen eco de las pasiones
que envuelve hoy la soledad
del viejo desván de emociones
y que llenan mi despertar
de rocío rojo sangre,
de dolor y de amargura,
me escuecen las herraduras
de volver a tropezar
con la misma puta piedra
que alguien puso en mi mesa
una mañana secreta
del año del fin del mundo
cuando firmé mi destino
y empecé a morir de frío
en la jaula de los lobos
donde yacen los escombros,
donde me ahogo en el lodo
lúgubre y desalmado,
infierno quizás mal llamado,
pero sin dudar jamás
que en estás viejas hogueras
se apago mi despertar.
Nunca tan larga espera
llevó a morir de desidia.
Nunca tan larga espera
llevó a penar en silencio.
Nunca tan larga espera
dejó a sin pena ni gloria,
al juglar de la memoria,
jugar con palabras vacías
y rezar al amanecer
por ver llover en desierto.
Locura sin igual, osadía,
eterno baile de necios
infinito vals de mentiras
que me esperas en silencio
a que clave la rodilla
a orilla del mar Muerto.
Espera de pie, te digo,
pues podré morir de viejo
pero no venderé mi pellejo
a la hipocrita cobardía
que me ofreces en silencio.
Elijo cara, lo siento..
martes, 6 de octubre de 2009
En el hogar de los tuertos
Cuando aún los párpados de los mentirosos yacen cerrados, el viejo aventurero clava sus manos en la mesa del sufrimiento y comienza a relatar viejas leyendas perdidas ya en el olvido de tiempos hoy tan lejanos.
Oigo alzarse la luz y veo como el ruido se apodera de Amarga. Rutina, espiral de la locura que envuelve cada amanecer en la butaca olvidada del viejo teatro, vacío, donde represento cada mañana mis peores pesadillas.
Tengo morando en mi pecho el dolor del desprecio y el absurdo. Tengo anclada en mi vientre la daga de los siete hijos de la luz, que tras su última batalla, y una vez derrotado el maligno, la cubrieron de sal y la enterraron en el pozo del olvido.
Hoy, sin ir más lejos, hoy, porque no hay día más cerca, hoy me quemaré los ojos con las sucias necedades y llenaré de barro mis oídos con el eterno rumor de la corte de bufones.
Huele a mojado el silencio,
amargos saben tus labios,
rozo el suelo con los dedos,
pues el cielo está tan lejano
que en el hogar de los tuertos
el ciego siempre será el amo.
viernes, 2 de octubre de 2009
Pecados
A veces, en las noches de Luna llena, cuando miro al cielo y no puedo ver a Dios, me acuerdo de la curva del olvido, me acuerdo de valle del destino, recuerdo aquellas mañanas al Sol.
Y a veces, cuando la fatiga me vence, me viene a la memoria una pastilla roja, una cuesta sin luces, un chivato de maría, y el dolor me destruye por dentro.
Y muchas veces, en el circo de inhumanos, el tiempo se me hace infinito y los grillos enloquecen la ausencia de cordura que perdí en un reguero, una noche de verano, con un botella de Martini en una mano y con el cielo estrellado por sombrero.
La nostalgia no me llega para reflejar todo lo que siento.
Mis siete pecados capitales, mis siete puñales anclados en el pecho:
Agonía
Angustia
Ansia
Cobardía
Desidia
Hipocresía
Penuria
Le envidia del pasado me emborracha de locura, pero mejor borracho que cuerdo pues este matojo de necios donde clavo mi mirada cada día al despertar sólo me lleva a matar, y eso no parece bueno.
Mejor loco que sereno.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Asco
Fuerte palabra para hablar de lo que siento en este instante, no encontré ninguna palabra mejor para con cuatro letras decir todo y no dejarme nada en la recámara.
El regreso de la serpiente y el baile de los lobos alrededor del fuego de la mentira me lleva a negar la evidencia: todo esto es un asco.
Se que la influencia de la envidia pasajera enloquece mi cordura. Traicionera verdad que nunca quiero aceptar.
Si todo es mentira, para que sufrir por nada. Y mientras tanto, el camino se emborracha de lodo y apenas puedo ya caminar. Sufro cuando no veo el mar, y el brillo de la sal sobre los brotes de las pequeñas olas que llegan a morir a mis pies, de dónde habrán partido y qué méritos habrán hecho para acabar así.
Suerte perruna al cuadrado, quién quiere esta suerte pudiendo tener desgracia.
Asco.
martes, 8 de septiembre de 2009
La penúltima
Veo como la verdad hace que el dolor se vuelva insoportable en tiempos de penuria.
Y el Sol, que os voy a decir del Sol, viene y va sin dar cuentas a nadie.
Tras perder la última batalla con la razón como lanza y la obviedad como escudo creo que debo cambiar de bando, siempre caballo perdedor.
Después de reflexionar mucho (unos tres segundos) estoy más seguro que nunca que debo acampar en los prados de la falsedad, si es que queda sitio para mi, porque según parece el lugar está completo.
Indago, miro, pienso y me doy cuenta como pierdo el tiempo, seguramente habrá mejores formas de hacerlo, o no.
En la lagunas de la soledad, entre el valle de la tristeza y las sombras de la alameda del infortunio, duerme mi alma.
Mil historias he contado ...
viernes, 4 de septiembre de 2009
Viejuno
El miedo me hablo
de la vieja canción
que envuelve mis sueños.
La luz de tu voz
no me acarició
para volverme sereno.
Y creo que al Sol
le debo el dolor
de estar siempre inquieto.
El cuento sin fin,
narrado por mi
a cada momento.
Doblé la esquina
y vi que el ayer
se fue entre mis dedos.
Y ahora al pasar
por el viejo bar
no oigo el latido
de aquella verdad
que vi macerar
cuando era yo niño
a orillas del mar.
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- Un café solo, de los que tu sabes.
- ¿Con hielo?.
- Si, y una baraja y unos chinos.
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viernes, 14 de agosto de 2009
Agarraos ...
Y lo vi venir, acercándose con sigilo, a lo largo de los años. Me fueron ahogando para que dejará de luchar, para que dejará de opinar. Ahora ya sólo protesto al viento y sólo me escuchan los cristales y ladrillos, aunque me aguantan los míos, no se si por mucho tiempo.
Reclamo al mundo libre que despierte de su adormecimiento inducido, no se puede sobrevivir siempre inmerso en ensoñaciones producidas por la locuaz estrategia de guiar al rebaño hacia pastos secos. No nos podemos conformar con un trozo de pan cuando nos están quitando la vida gota a gota.
"Si grito, oírme;si hablo, escucharme;si me callo, estaré muerto o habrá llegado el día que llevo profetizando desde hace casi dos décadas".
Agarraos bien los machos.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Objetivo conseguido
Yo, que jamás me moví por el terreno del conocimiento, veo ahora como la ignorancia se apodera de mi ser. Estoy alcanzando el cenit de la vagancia intelectual, por fin lograré algo en la vida, la inutilidad absoluta. Premio al que he aspirado por largo tiempo, me lo merezco. Aunque en honor a la verdad hay miles de millones de individuos que seguro que se lo merecen más que yo, pero bueno, éste es mi momento.
¡A disfrutarlo!. Quiero dar gracias por este gran honor a la hordas de estupideces que escucho cada día y que han hecho de mi el más fiel seguidor de la agonía eterna que se mueve entre la angustia y la náusea. No me puedo olvidar en esta ocasión especial de recordar a la fiel hipocresía que acompaña mis pasos desde tiempos inmemoriales.
Gracias de corazón.
lunes, 3 de agosto de 2009
Altos honorarios
A tu lado me recosté sobre la mesa pequeña.
Te ayudé a lanzar piedras y a tocar la tierra.
Llevé tu mano en busca de la fruta prohibida.
Acompañé tu vaso cuando perseguía las letras.
Te enamoré hasta las entrañas y te volví a enamorar.
Logré que olvidases, por un instante, el miedo.
Te hice volar, te hice caer, te hice soñar.
Te dí todo lo que tienes y te daré lo que tendrás, pero el precio que pagaste fue el más alto.
Que cada día que pase sientas que se pasa la vida pero que creas que lo que pasa es solamente un día.
Altos honorarios por quitarte lo que siempre añorarás y darte sin condición lo que siempre añorabas.
lunes, 20 de julio de 2009
Mi camino
Brisa, siento la brisa rozar mis pupilas mientras la sal reposa en mis mejillas.
A veces a lo lejos llego a avistar la tierra de nuestros antepasados, estoy tranquilo, creo que estoy cerca de lo que nunca encuentro.
Me abrazo a la tenue luz de alba, con su frescor, con sus bellas caricias, y giro la mirada hacia el Este, esperado sentir el viento sobre mi espalda.
Sueño, creo que estoy despierto pero en verdad sueño.
Retorno a mis huellas de sur, aquellas que seguramente no me hicieron más feliz, pero que tampoco me volvieron más gris.
Y veré brillar dos estrellas junto a la Luna, y ese ha de ser mi camino.
martes, 7 de julio de 2009
El árbol de los sueños
las sombras del futuro me enloquecen,
el Fuser viene y me dice al oído
que lo nunca iniciado no perece.
Andando entre callejones bellos
bromeo sobre este viejo presente,
me acuerdo de los ruidos de los cascos,
recuerdo haber matado a la serpiente.
Yo no rendiré cuentas al gallo
izaré siempre la vista al frente,
ataros bien los machos os sugiero
seré el cosechador de la simiente.
Me elijo personaje de este cuento,
y a la cintura cuelgo mi amuleto,
que no es otro que mi vieja espada
en su hoja esta grabado tu silencio.
Remonto por la el valle de los muertos
hacia el lugar donde juegan los cuervos,
recuerdo que cuando era yo pequeño
allí yacía el árbol de mis sueños.
martes, 16 de junio de 2009
Sueño sin sal
Se ahogan mis palabras en el lago de la soledad y puede que jamás me vuelva a sentir sólo.
Compañera que cumples mis deseos como hada de los mil y un cuentos, me vas a echar de menos, yo a ti también.
Sabiendo que todo debe ir bien, allá por el mes más corto nos conoceremos.
Que nadie dude nunca jamás que allá por donde corra mi sangre no volverá a crecer la hierba, no volverá a soplar el viento ni el agua se podrá posar.
No quiero sal en este sueño.
miércoles, 10 de junio de 2009
Rebaño
Que a nadie se le ocurra luego lanzar su ira al aire, por que yo desde luego no pienso volver a escuchar. Pondré mis oídos a hibernar, dejaré de luchar contra los molinos. Volveré al pueblo perdido de donde no debí nunca marchar.
Si os quitan lo bailao, que coño os va a quedar. Daros cuenta de una vez que lo logrado con sangre no debe perderse ni jamás olvidarse, para no volver a derramar ni una sola gota en una guerra antaño ganada.
¡Danzad!, gritan los domadores de almas, antaño ladrones de sueños.
¡Despertad! os grita el trovador de lamentos. No esperéis a estar muertos para poder sentiros libres.
Espero que el duende vuelva pronto o esto será mi perdición.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Carta al olvido
Y de que va esta canción:
En el valle del destino,
y a lo largo de su río,
en un Otoño muy frío
un hombre va y se murió.
Cuenta esta vieja leyenda
que caminando malherido
le dejó carta al olvido,
le susurró al oído a Dios.
Pero un viejo campesino
que guardaba sus aperos
dice que contaba un verso
sobre un viejo trovador.
Aunque el viento impedía
escuchar con garantías,
palabras entrecortadas,
los sonidos de su voz.
Algo así oyó que decía:
"Detrás mía viene la vida
pues la muerte me dejó
arropado de dolor.
Cuidado con osadías,
no digas palabras vanas,
pues el tiempo terminó.
No mires atrás lo andando
ni creas haber soñado
pues esto ya se acabó.
Sin resignación ni ira
le quite sus ropas negras
y desnuda se quedó.
Era la mujer más bella
que encontré sobre la tierra,
sonrió y se me abrazó."
Y sobre el camino negro
de pisadas de infortunio
con el río de escenario
el hombre va y se murió.
Y los niños a la escuela,
estos días de verano,
van cantando la leyenda
de uno que al morir vivió.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Respira ...
Tantos inviernos sin encontrarnos, tantas noches sin su mirada. Aún recuerdo aquellos días perdidos ya en los rincones de la memoria cuando la bola entraba en el gua, cuando la chapa corría por la arena, cuando volaba la peonza y soñabamos con el fichaje nº 35. Dónde quedaron tus sueños, duende, dónde olvidaste tu lugar. Siempre pensé que recorrerías de nuevo Sierra Maestra, ahora ya se que no.
Antaño lleno de luz, y hoy conforme con reír los cuentos de otros. En qué punto del camino miraste hacia atrás y perdiste la guía que a ningún lugar te debería llevar.
Imploro al rey de los barbechos, jefe de las tres rutas prohibidas, que traiga su ejército a mis puertas.
Reclamo al dios de las promesas, señor de la fruta prohibida, que lleve a sus legiones al templo de Yerushalayim, lugar del que nunca debieron partir.
A partir de aqui, que empiece la batalla final, la única que tendrá un ganador. Si el miedo se alza con la derrota, la victoria será la recompensa que dejaré a la generaciones futuras.
"Abro la puerta y veo la hoguera susurrar.
Elevo la mirada y descubro en la penumbra al Fuser con la mirada llena de paz, esto me deja sereno. Ahora se que lo mejor está por llegar.
Cierro la puerta con sigilo y al girame veo la sombra de la hoja alargada y curva en el cieno, le digo que no me espere despierto, que aún tengo caminos que andar."
lunes, 18 de mayo de 2009
Las huellas de tu mirada
Siento que en la nostalgia anda flotando un lágrima, lleva la sonrisa puesta y los ojos pintandos de sal. Oigo gruñir al viento, eso no es bueno ni malo mientras no escuche reir al tuerto, todo puede llegar.
Me tapo los ojos y miro hacia atrás, y veo los sueños que vienen y van. Siento partir hacia al frente sin tu pañuelo de seda, espero que esta distancia no nos separe jamás.
Y miró hacia el Sur y sobre los ojos grises del Invierno que se llevo la memoria espero poder olvidar.
Junqueras que sosteníais mis huesos ¿dónde habéis ido a parar?. Dejásteis paso a las zarzas y a los negros despertares que envuelven las tenues luces de esta aldea de desprecios donde regreso a buscar lo que no supe encontrar.
Rozo con mis pupilas las huellas de tu mirada. Siento en mis mejillas al aire narrar la calma que vive en la pesadumbre las eternas moradas de los antiguos pastores, perdidas hoy entre nubes de codicia y esplendor, y tiro la moneda al aire y siempre el mismo ganador.
Me apoyo sin fuerzas ya sobre las puerta olvidada.
Me resguardo de la lluvia bajo el techo derrumbado.
Me siento en aquel puente que caciques derribaron, y cuento a mi media luna de alquitrán los mismos sueños que le susurraba cuando en ella dormitaba.
La tierra me huele a mojada, y creo que al despertar el olor de la hierba fresca podrá hacerme olvidar estos momentos amargos que nunca podré olvidar.
Largo día, breve noche.